La risa como elemento de enseñanza

24/03/2020

Estudios han demostrado que cuando observamos una cara sonriente se activa un grupo de células nerviosas llamadas “neuronas espejo” que nos impulsan a sonreír. Se puede ver esto concretamente en los bebés que sonríen a quien les sonríe.

Compartir risas con tus alumnos no solo te hará pasar buenos ratos sino que también tiene un montón de beneficios psicológicos y sociales como:

La risa crea relaciones: se dice que la distancia más corta entre dos personas es una sonrisa. En el jardín los niños comparten este momento cuando tienen tiempo para interactuar tranquilamente, sin tener que cumplir con actividades de por medio, esto da el pie a conocerse y construir una relación de amistad. Es fundamental que este tiempo exista y que no se interrumpan estas interacciones.

Crea estrategias con la risa: como educadores se puede usar la risa como motivación para llevar a cabo una actividad que los niños no quieren realizar en un principio, pero luego de varias risas juntos se disponen a hacerlo.

Hay que tener en cuenta que los niños usan la risa para escaparse de obligaciones por lo que hay que ser cuidadoso y pactar limites hasta donde llegar con la risa.

La risa y lo novedoso: los niños ríen constantemente y casi siempre esta risa es producto de algo novedoso para ellos, que desafían sus percepciones actuales. Es importante que sepan aprovechar esta situación como estrategia de enseñanza, entregando a los niños oportunidades de vivir nuevas y divertidas experiencias que los hagan disfrutar y aprender a la vez.


La risa y el cuerpo: durante la infancia los niños comienzan a descubrir el cuerpo que puede hacer formas y sonidos raros y divertidos. Además descubren que pintar, pegar y ensuciarse se siente bien; saber enseñar con risas es la clave del éxito en esta etapa de descubrimiento.

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